Pere Aragonès rechaza convocar elecciones y se enfrenta a un escenario inédito

Pere Aragonès rechaza convocar elecciones y se enfrenta a un escenario inédito

499 días. A Aragonès y ERC el Govern de coalición con Junts le ha durado casi quinientos días. El presidente de la Generalitat rechaza convocar elecciones para asumir las riendas de un Ejecutivo catalán en un escenario inédito: con el apoyo garantizado de únicamente 33 diputados republicanos del Parlament. Otro Ejecutivo catalán de coalición parece, un día de hoy, complicado. Por el momento, el jefe del Govern estará desde esta mañana a las 9.30 h en Palau para poner en marcha la maquinaria cuanto antes.

Se abre un nuevo ciclo. “Una nueva etapa”, dijo Pere Aragonès en una comparecencia a última hora de ayer desde la galería gótica del Palau de la Generalitat. Lo hizo negar unos nuevos comicios: “A la ciudadanía no se la sirve abandonando responsabilidades y no la abandonaré en momentos complicados” como el actual, dijo en un mensaje ambivalente, dirigido también a Junts. Lanzó otro dardo. En la diana, Laura Borràs, que minutos antes había afirmado que “Junts gana, pierde Aragonès”: “Se trata de que quien ganó sea el país. (…). No se trata de si pierde este o de si pierde aquel”.



Video

Aragonès rechaza convocar elecciones y pide a la oposición que “esté a la altura”


El republicano responde a Borràs: “Se trata de que quien ganó sea el país”

A Esquerra se le complica la legislatura. Pero ayer los cargos del partido preferían asumir esta nueva etapa como “una oportunidad”. La militancia de JxCat resolvió que su formación abandone el Govern, por lo que ERC se queda sola. Pere Aragonès ya ha sacado del cajón la libreta con los nombres de los sustitutos y es probable que empiecen a cambiar los nombramientos este mismo fin de semana.

Con toda probabilidad, el presidente de la Generalitat reestructurará el Govern. Tendrá que sustituir hasta siete consellers de Junts –ayer por la tarde ya había recibido algunas renuncias formales– y estudiar si mantiene alguno de los más de 180 altos cargos y de confianza que depende de todos ellos. A estos 180 hay que sumar a más de un centenar de personas en empresas públicas dependientes de la Generalitat y adscritas a los departamentos que Junts deja vacantes: Vicepresidència, Polítiques Digitals i Territori, Economia i Hisenda, Salut, Acció Exterior i Govern Obert, Justícia , Drets Socials y Recerca i Universitats.


Lee también

Iñaki Pardo Torregrosa

Horizontal

Lo que está claro es que el presidente va a tener difícil atraer perfiles altamente calificados para un Govern de trayectoria más que incierta y baja representación en el Parlament.

ERC es consciente que le espera un proeza. Pese a que estaban casi seguros que Junts acabaría quedándose en el Govern, las voces dentro del partido que apostaban por navegar solos habían ido creciendo. En la formación que lidera Oriol Junqueras han dominado las sensaciones de cansancio y hartazgo con los que han sido hasta hace nada sus socios. De hecho, las asambleas territoriales hace meses que pidieron a la cúpula que se desacomplejara. Fuentes de Esquerra se mostraron convencidas de salir adelante: “No se puede estar contento cuando las cosas se complican”. Otras mostraron más prudencia. Pero en general mantiene la calma. “No habrá más piedra en el camino a partir de ahora que las que ha habido hasta ahora”, subrayaba este viernes un alto cargo del partido.

Lee también

Los republicanos han ido rechazando las propuestas de JxCat para mantener en pie la coalición. La apuesta es arriesgada. Ha mantenido el pulso y ahora está forzado a aplicar la geometría variable si quiere, por ejemplo, aprobar los presupuestos del 2023, que el conseller de Economía, Jaume Giró, preparó hasta hoy. Giró, miembro de JxCat, dejará el Govern. Quien lo releve tendrá medio trabajo hecho, pero deberá buscar alianzas más allá de los comunes si quiere sacar adelante las cuentas. El PSC de Salvador Illa ha reiterado, antes incluso de conocerse el resultado de la votación, que está dispuesto a negociar, por ejemplo, los presupuestos. También Pedro Sánchez garantizó “estabilidad” a Aragonès. Sin embargo, los socialistas catalanes y En Comú Podem aseguraron que no optarían a ocupar cargos en el Ejecutivo catalán. La decisión de Illa parece firme. La de los comunes, no tanto.

No obstante, ERC va a tener problemas. No le conviene ir de la mano con el PSC si se tiene en cuenta que en mayo del año que viene se celebran elecciones municipales y los republicanos considerando a los socialistas sus máximos rivales, sobre todo en el área metropolitana de Barcelona, ​​donde los de Oriol Junqueras han conseguido penetrar en baluartes del PSC con notable éxito, además de arrebatarles alcaldías tan importantes como las de Tarragona y Lleida.